La técnica del Regulador de función de Aragão (RFA), es un protocolo de tratamiento que llega a todas las partes del cuerpo humano a partir de la boca integrando todas las funciones de los nervios encefálicos, como la respiración, la masticación, la deglución, el olfato, el gusto, el oído, el equilibrio y la visión.

Un tratamiento 100% holístico

A través de un pequeño aparato de ortopedia funcional, que se coloca en la boca, podremos regular las funciones del nervio trigémino (par V de los nervios encefálicos), y regular las múltiples funciones que éste nervio hace en todo el organismo. Así, y de una manera casi milagrosa, muchísimos problemas de salud son solventados siguiendo un tratamiento de 6 meses.

La boca, y más especialmente la masticación es la puerta a la salud del resto del organismo. Una boca equilibrada a nivel funcional puede ayudarnos a resolver problemas en todo el sistema de manera integral.

El Regulador de Función Aragão es un tratamiento de enfermedades sistémicas a través del sistema estomatognático (SE) creado por el Dr. Wilson Aragão, experto en dolor orofacial y DTM, experto en ortopedia funcional de los maxilares.

Algunos de los problemas de salud que podemos solventar con el RFA son:

  • Dolores crónicos:

    Dolores de cabeza, migrañas, fibromialgia, neuralgias «esenciales» del trigémino, síndromes de boca seca o boca ardiente. Relacionados todos con el mal funcionamiento de las articulaciones témporo-madibulares (disfunciones de ATM) o síndrome de Costen. Y otros dolores musculares a distancia como dolor de cervicales, dolor en la columna y caderas, de espalda y dolor en otras articulaciones. Además de problemas posturales.

  • Enfermedades neurológicas y alérgicas:

    Con especial relación a alteraciones de cognición y comportamiento como el trastorno de déficit de atención (TDA) y la sensibilidad química múltiple, mareos, vértigos e inestabilidades muy relacionados con el síndrome de Meniere, trastornos del sueño y bruxismo, síndrome de Burning o síndrome de cansancio crónico.

  • Enfermedades cardio-respiratorias:

    Debidas al mal bombeo cardiaco y a la mala oxigenación sanguínea como hipertensiones esenciales, EPOC, mal función renal, intestinal y de calidad de oxigenación de la sangre.

  • Enfermedades de las vías respiratorias superiores:

    Sinusitis, rinitis infecciosas y alérgicas, mastoiditis, amigdalitis, hipertrofias adenoideas.

  • Problemas estomacales e intestinales:

    Acidez (pirosis), trastornos de reflujo gastroesofágico, gastritis, hernia de hiato, úlcera duodenal, candidiasis crónicas y síndrome del intestino irritable.