El Bionator es un aparato funcional que basa su efecto en las fuerzas que actúan en la cavidad nasofaríngea y se extienden de manera integral por todo el ser humano; actúa sobre las oscilaciones o la elasticidad del protoplasma de todos los tejidos. Es decir, el Bionator influye sobre la dinámica del ser vivo, no se centra en la “extensión” o en el movimiento aislado de una pieza o de una hilera de dientes. De hecho, los cambios morfológicos en la mandíbula o los dientes son más bien un efecto secundario que aparece de manera natural en el proceso de curación del paciente.

Aquí reside la clave,  tan difícil de asumir por la mayoría de los odontólogos que, en general, basan su trabajo en principios mecánicos. Nuestro objetivo es ajustar su dentadura, pero en realidad hay que comenzar trabajando sobre otros puntos.

El constante fluir de la forma

En principio no existen formas fijas establecidas, todo se está formando continuamente. La morfología de la naturaleza, de los seres animados o inanimados, surge del movimiento, del fluir de elementos líquidos y gaseosos. Y las oscilaciones pueden dar lugar a cambios morfológicos.

Una cavidad bucal sana tiene la forma de un huevo, con el extremo redondeado situado en posición ventral. Si las funciones bucales se encuentran alteradas, encontramos en posición ventral el extremo puntiagudo. Este fenómeno nos advierte de la existencia de bloqueos que impiden el flujo y la evolución morfológica normal de la cavidad bucal.

Ortodoncia holística

La dentadura y la cavidad bucal conforman un todo y son, a su vez, parte integral del ser humano entendido de manera holística.

Una mala oclusión de los maxilares pone de manifiesto una disfunción que puede tener consecuencias en el habla, el gusto, la ingestión, deglución o digestión de los alimentos. Y así se ven también afectados la respiración, el olfato y la percepción del mundo. Estos trastornos provocan que no pueda establecerse una relación armónica entre el mundo exterior y el mundo interior.

Pero también  la función auditiva se ve implicada en este entorno.  Y los problemas de oído  traen consigo  la involución del lenguaje. Es decir, si las funciones del espacio bucal están afectadas, en la mayoría de los casos encontramos también consecuencias  en la cavidad nasofaríngea, por cuyo motivo se produce, en mayor o menor medida, un deterioro del oído. Y cuando los órganos de la cavidad nasofaríngea no están correctamente formados, las consecuencias afectan a la respiración, la masticación, el olfato y el gusto, así como a la articulación de los sonidos. Las anomalías mandibulares no son enfermedades independientes, sino parte integrante, manifestación y síntoma de una disfunción o anomalía mayor.

Sin embargo, no existe un modelo morfológico genético único, sino que la forma va surgiendo a través de un movimiento reconocible de los tejidos y los fluidos, propio de cada ser, que se manifiesta como un desplazamiento de materia.

Estos movimientos diferenciados los hace posibles el Bionator, un aparato de ortodoncia desarrollado por Balters, que libera los bloqueos de la región bucofaríngea transformando la función de la cavidad bucal. Con el Bionator se reeduca el movimiento muscular para conseguir, por ejemplo, una perfecta deglución;  se purifican los tejidos, se eliminan tensiones y se libera la musculatura maxilar. Esto se logra  también en pacientes adultos: se pueden conseguir variaciones posturales y liberar tensiones que afectan al complejo craneofacial o a otras regiones del cuerpo, tratar enfermedades crónicas relacionadas, por ejemplo, con la digestión,  trastornos respiratorios, nerviosos, y muchas otras patologías cuya causa puede encontrarse en una anomalía en la articulación maxilar.

Además, el Bionator no supone un gran inconveniente estético y permite al paciente la producción normal del habla.

No podemos separar lo que sucede en la cavidad bucal del resto del organismo y, por este motivo, las actuaciones aisladas en la zona maxilar se quedan en el puro tratamiento de un síntoma. Sin embargo, la terapia con Bionator actúa directamente en la base del problema, intenta soltar bloqueos, liberar movimientos, enderezar, recolocar, recuperar la armonía y, en resumen, redirigir al paciente por el camino de su propia individualidad.